Epigráphō

ἐπιγράφω

[epigráphō]

Verbo
(de ἐπί [epí], “sobre”, “encima”, y γράφω [gráphō], “escribir”).

“escribir sobre”, “inscribir”, “poner una inscripción” (sobre un objeto, documento o superficie visible).

Uso típico
colocar un título, rótulo o inscripción que identifica, explica o declara algo públicamente (p. ej., una acusación, un nombre, una dedicatoria).


Síntesis
ἐπιγράφω [epigráphō] traza un movimiento revelador: de lo inscrito externamente (títulos, altares, nombres visibles) a lo inscrito internamente (ley en el corazón). Lo que comienza como declaración pública termina como realidad interior: la verdad ya no sólo se lee fuera, sino que queda grabada dentro.
 
5 veces:

(1) Marcos 15:26
Y el título ESCRITO de su causa era: El Rey de los judíos.
ἐπιγεγραμμένη [epigegramménê], Perf. Part. Medio/Pas., nom. sing. fem.

(2) Hechos 17:23
porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta INSCRIPCIÓN: Al Dios no conocido. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.
ἐπεγέγραπτο [epegégrapto], Pluscuamperf. Ind. Medio/Pas., 3ª. sing.

(3) Hebreos 8:10
Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las ESCRIBIRÉ; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo;
ἐπιγράψω [epigrápsô], Fut. Ind. Act., 1a. sing.

(4) Hebreos 10:16
Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las ESCRIBIRÉ,
ἐπιγράψω [epigrápsô], Fut. Ind. Act., 1a. sing.

(5) Apocalipsis 21:12
Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres INSCRITOS, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;
ἐπιγεγραμμένα [epigegramména], Perf. Part. Pas., acus. pl. neutro.












Duskólôs

δυσκόλως

[duskólôs]

Adverbio
(de δύσκολος [dúskolos], “difícil de tratar”, “huraño”).

“de modo difícil”, “con aspereza” o “mala disposición”; “a duras penas”, “con esfuerzo”.


Indica acción realizada con fuerte resistencia u obstáculo.
Puede implicar baja probabilidad o realización casi imposible.
Matiza esfuerzo, limitación o dificultad en el proceso.

δυσκόλως [dúskólôs] no es imposibilidad, es el modo cerrado del corazón que aún no se abre al Reino.

“difícilmente”

3 veces:

(1) Mateo 19:23
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que DIFÍCILMENTE entrará un rico en el reino de los cielos.

(2) Marcos 10:23
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán DIFÍCILMENTE entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

(3) Lucas 18:24
Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán DIFÍCILMENTE entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

δύσκολος [dúskolos]δυσκόλως [duskólôs]










Dúskolos

δύσκολος

[dúskolos]

Adjetivo

De δύς [dús-], prefijo que indica “difícil”, “desfavorable” o “anormal” (como en distopía o disfunción), y un elemento que denota disposición o carácter. Describe aquello que presenta resistencia o exige esfuerzo. En sentido moral o espiritual, señala una dificultad interna más que externa. La dificultad radica en aquello que compite con la dependencia de Dios (como la autosuficiencia asociada a las riquezas).

En Menandro de Atenas (ca. 342–291 a.C.), en la comedia ὁ Δύσκολος (“El gruñón” o “El misántropo”), el personaje Cnemon representa el retrato clásico del hombre huraño y solitario, que vive apartado y se irrita ante cualquier gesto de amabilidad. No es solo “difícil” por temperamento: su resistencia se convierte en barrera, levantando muros —literales y figurados— frente a los demás. En otros autores, el término puede aplicarse tanto a personas intratables como a situaciones arduas.

En el Nuevo Testamento, aparece en un momento clave (Marcos 10:24). Jesús no declara el Reino inaccesible, sino “difícil” para quien confía en algo más que en Dios. La dificultad no está en la puerta del Reino, sino en el “peso” de lo que se carga (riquezas, orgullo, méritos).

Lo δύσκολος [dúskolos] revela aquello a lo que el corazón se aferra; pero lo que es difícil o resistente para el hombre es posible para Dios.

1 vez:

Marcos 10:24
Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán DIFÍCIL les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!












Perílupos

περίλυπος

[perílupos]

Adjetivo

Etimología
Compuesto de περί [perí], “alrededor”, “en grado intenso” (como intensificador), y λύπη [lúpê], “dolor”, “tristeza”, “aflicción”. Literalmente: “rodeado de tristeza”, “envuelto en dolor”, “excesivamente afligido”.


Sentido básico
“muy triste”, “profundamente afligido”, “abatido en gran manera”.

Desarrollo semántico
El término expresa una tristeza que envuelve y domina:
· Intensidad: no es una pena leve, sino una aflicción profunda.
· Totalidad: la tristeza no es puntual, sino que “rodea” al sujeto.
· Carga interior: implica peso emocional que puede afectar la voluntad y la percepción.

En la literatura griega se emplea para describir estados de aflicción profunda, especialmente en tragedia.

Uso en el NT
Aparece en contextos de tristeza extrema, casi paralizante.
Herodes, “muy triste”, atrapado entre su juramento y su conciencia.
Jesús, “muy triste” revelando la profundidad de su agonía en Getsemaní.
El joven rico, “muy triste” por la palabra de Jesús.

περίλυπος [perílupos] no describe debilidad pecaminosa en sí misma, sino la experiencia real y profunda del dolor humano, incluso en el Hijo de Dios. En Cristo, la tristeza alcanza su máxima intensidad sin perder su perfecta integridad.

Síntesis conceptual
No solo “triste”, sino rodeado y saturado de aflicción, bajo el peso de un dolor profundo.

La περίλυπος [perílupos] del justo no niega la fe; revela cuán profundamente el alma puede sentir sin apartarse de Dios.

5 veces:

(1) Mateo 26:38
Entonces Jesús les dijo: Mi alma está MUY TRISTE, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
περίλυπος [perílupos], nom. sing. fem.

(2) Marcos 6:26
Y el rey se ENTRISTECIÓ MUCHO; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla.
περίλυπος [perílupos], nom. sing. masc.

(3) Marcos 14:34
Y les dijo: Mi alma está MUY TRISTE, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.
περίλυπος [perílupos], nom. sing. fem.

(4) Lucas 18:23
Entonces él, oyendo esto, se puso MUY TRISTE, porque era muy rico.
περίλυπος [perílupos], nom. sing. masc.

(5) Lucas 18:24
Al ver Jesús que se había ENTRISTECIDO MUCHO, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
περίλυπον [perílupon], acus. sing. masc.












Ametáthetos

ἀμετάθετος

[ametáthetos]

Adjetivo

Etimología
Compuesto por el prefijo privativo ἀ- [a-], “no”, y el adjetivo verbal μετάθετος [metáthetos], “transferible”, “mudable”, “susceptible de cambio”, derivado del verbo μετατίθημι [metatíthêmi], “cambiar”, “trasladar”, “transferir”, “alterar”.
Literalmente: “no transferible”, “no mudable”, “no sujeto a cambio”.

Sentido básico
“inmutable”, “inalterable”, “irrevocable”: aquello que no puede ser cambiado, trasladado ni modificado.


Desarrollo semántico
El término expresa una estabilidad absoluta frente a cualquier posibilidad de variación:
Inmutabilidad esencial: no está sujeto a transformación interna.
Irrevocabilidad: no puede ser anulado o revertido.
Firmeza objetiva: permanece constante independientemente de circunstancias externas.

ἀμετάθετος [ametáthetos] no solo indica que algo no cambia, sino que no puede cambiar, porque está arraigado en la naturaleza misma de Dios. No es mera constancia, sino necesaria inmutabilidad.

Síntesis conceptual
No simplemente “estable”, sino absolutamente inmune a toda alteración, garantizado en su permanencia.

En un mundo sujeto a cambio, lo ἀμετάθετος [ametáthetos] de Dios constituye el fundamento inquebrantable de la esperanza.

2 veces:

(1) Hebreos 6:17
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa LA INMUTABILIDAD de su consejo, interpuso juramento;
ἀμετάθετον [ametátheton], acus. sing. neutro.

(2) Hebreos 6:18
para que por dos cosas INMUTABLES, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
ἀμεταθέτων [ametathétôn], gen. pl. neutro.









Kaustêriázô

καυστηριάζω

[kaustêriázô]

Verbo

Etimología
Deriva de καυτήριον (kautêrion), “hierro para cauterizar”, “instrumento de cauterización”, el cual procede del verbo καίω (kaíô), “quemar”. El sufijo verbal -άζω (-ázô) indica acción o proceso, con el sentido de “aplicar” o “hacer uso de”.

Formación etimológica
καίω [kaíô] → “quemar”
καυτήριον [kautêrion] → “instrumento que quema” (cauterio)
καυστηριάζω [kaustêriázô] → “aplicar el cauterio”, “quemar con hierro candente”

Sentido original (literal)
“cauterizar”, “quemar con hierro al rojo”: práctica médica antigua usada para cerrar heridas, detener hemorragias o destruir tejido.

Campo semántico
El verbo abarca tres niveles:
1. Literal – médico: cauterizar, quemar tejido, detener hemorragias.
2. Literal – social/legal: marcar con hierro candente (esclavos, animales, criminales).
3. Metafórico – ético/espiritual: insensibilizar la conciencia, dejarla “marcada” o “quemada”.

Desde su sentido físico, el término evoluciona hacia un uso metafórico:
· Endurecimiento por insensibilización: la zona cauterizada pierde sensibilidad.
· Pérdida de respuesta: aquello que ha sido “quemado” ya no reacciona como antes.
· Aplicación moral o espiritual: describe una conciencia que ha dejado de percibir o responder adecuadamente.

Uso en el NT
Aparece en 1 Timoteo 4:2, donde el verbo está en participio perfecto pasivo, indicando un estado resultante: una condición adquirida y persistente.
La imagen es especialmente fuerte: no se trata solo de corrupción moral, sino de una anulación de la sensibilidad moral. Así como el cauterio destruye la capacidad de sentir, el pecado persistente puede llevar a una conciencia insensible, quemada, deformada moralmente, que ya no acusa ni responde.

Síntesis conceptual
No solo “endurecer”, sino insensibilizar profundamente mediante un proceso que destruye la capacidad de percibir y reaccionar.

Cuando la verdad es repetidamente rechazada, la conciencia puede llegar a callar no por paz, sino por haber sido cauterizada.

1 vez:

1 Timoteo 4:2
por la hipocresía de mentirosos que, TENIENDO CAUTERIZADA la [propia] conciencia,

κεκαυτηριασμένων [kekautêriasménôn], Perf. Part. Pas., gen. pl. masc.










Pseudológos

ψευδολόγος

[pseudológos]

Adjetivo (y sustantivo adjetival).

Etimología
Compuesto de ψευδής (pseudḗs), “falso”, “mentiroso”, y λόγος [lógos], “palabra”, “discurso”, “mensaje”. Literalmente: “de palabra falsa” o “el que habla falsedad”.

Sentido básico
“mentiroso”, “falso en su hablar”, “embustero”: quien expresa palabras contrarias a la verdad.


Desarrollo semántico
El término apunta al carácter del discurso y del hablante:
• Falsedad verbal: emisión de palabras que no corresponden a la realidad.
• Distorsión deliberada: no solo error, sino alteración consciente de la verdad.
• Identidad moral: no describe un acto aislado, sino una disposición o cualidad del sujeto.

Uso en la literatura griega
Puede emplearse para describir a quien engaña mediante palabras, ya sea en contextos cotidianos, retóricos o judiciales. Es poco frecuente como forma exacta en el NT, pero su campo semántico está ampliamente presente mediante términos afines (como ψεύστης [pseústês], “mentiroso” Juan 8:44). La Escritura trata la falsedad no solo como falta ética, sino como oposición directa a la verdad divina. El ψευδολόγος [pseudológos] no solo comunica falsedad, sino que se coloca en antagonismo con la verdad, que en la revelación bíblica tiene su origen en Dios mismo.

Síntesis conceptual
No simplemente “el que dice algo incorrecto”, sino el que hace de la falsedad su modo de hablar, alterando la realidad mediante su palabra.

Cuando la palabra se separa de la verdad, deja de reflejar a Dios y se convierte en instrumento de engaño.

1 vez:

1 Timoteo 4:2
por la hipocresía DE MENTIROSOS que, teniendo cauterizada la [propia] conciencia,
ψευδολόγων [pseudológôn], gen. pl. masc.













Katalaliá

καταλαλιά

[katalaliá]

Sustantivo femenino

Etimología
De κατάλαλος [katálalos], “hablar contra”. Denota la acción o práctica de hablar en contra de alguien.

Sentido básico
“Calumnia”, “maledicencia”, “difamación”: discurso dirigido a desacreditar o dañar la reputación de otro.


Desarrollo semántico
El término describe el acto verbal intencionalmente perjudicial:
Hablar contra: expresión que ataca directa o indirectamente a una persona.
Difamación activa: no solo una actitud, sino una práctica concreta de comunicación.
Destrucción reputacional: puede basarse en falsedad o en la exposición maliciosa de hechos.


“calumnia”, “difamación”, “murmuración”

2 veces:

(1) 2 Corintios 12:20
Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, MALEDICENCIAS, murmuraciones, soberbias, desórdenes;
καταλαλιαί [katalaliaí], nom. pl.

(2) 1 Pedro 2:1
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las DETRACCIONES,
καταλαλιάς [katalaliás], acus. pl.










Katálalos

κατάλαλος

[katálalos]

Adjetivo

Etimología
De κατά (katá), “contra”, y λαλέω (laléô), “hablar”. Literalmente: “el que habla contra”.

Sentido básico:
“Calumniador”, “difamador”, “murmurador contra otro”: quien habla en contra de alguien, dañando su reputación.


Desarrollo semántico:
El término describe un uso del lenguaje dirigido no a edificar, sino a perjudicar:
• Hablar contra: expresión verbal que ataca o desacredita a otro.
• Difamación: puede implicar falsedad o distorsión de la verdad.
• Murmuración dañina: aun cuando no todo sea falso, la intención es degradar o exponer para mal.

En el NT parece en la lista de vicios que describen la corrupción moral del ser humano (Romanos 1:30), evidenciando que la maledicencia es expresión de una condición caída.

El κατάλαλος [katálalos] no solo peca contra el prójimo, sino contra el orden de Dios, al usar el don del lenguaje —dado para verdad y edificación— como instrumento de daño.

Síntesis conceptual:
No simplemente “el que critica”, sino el que usa la palabra como arma para herir, desacreditar o destruir al otro.

La boca que habla “contra” el prójimo revela un corazón que no ha sido plenamente alineado con la verdad y la gracia.

1 vez:

Romanos 1:30
MURMURADORES, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
καταλάλους [katalálous], acus. pl. masc. 












Hórkos

ὅρκος

[hórkos]

Sustantivo masculino

Etimología
De origen griego antiguo; posiblemente relacionado con una raíz que implica “vincular” o “atar” mediante una declaración solemne. En la cultura griega, el ὅρκος [hórkos] no era solo una afirmación verbal, sino un acto que colocaba al hablante bajo una obligación sagrada.

Sentido básico
“Juramento”, “voto solemne”: declaración formal mediante la cual una persona afirma algo o se compromete a cumplirlo, invocando una autoridad superior como testigo.

Desarrollo semántico
El término conlleva la idea de imponer a sí mismo una obligación bajo sanción. Puede implicar:
• Afirmación de verdad: jurar que algo es cierto.
• Compromiso futuro: prometer cumplir una acción.
• Invocación implícita o explícita de lo divino: el juramento se hace ante Dios o en su nombre, lo que le confiere peso moral y religioso.

Uso en la LXX:
Traduce términos hebreos relacionados con juramentos (como שְׁבוּעָה, [shevu‘ah; shᵉbûwʻâh], - Génesis 24:8; 26:3; Éxodo 22:11, etc.), reflejando la seriedad del compromiso delante de Dios. El juramento está ligado a la fidelidad al pacto y a la veracidad.

Uso en el NT:
Aparece en contextos que resaltan tanto su peso como su peligro:
Práctica común: juramentos como garantía de veracidad o compromiso.
Advertencia ética (Mateo 5:33–37): Jesús no niega la seriedad del juramento, pero llama a una integridad tal que lo haga innecesario (“sea vuestro sí, sí…”).
Ejemplo negativo (Marcos 6:26): el juramento de Herodes lo ata a una decisión injusta, mostrando cómo un compromiso solemne puede convertirse en instrumento de pecado cuando no está alineado con la verdad.
ὅρκος [hórkos] revela la tensión entre la solemnidad del compromiso humano y la fragilidad moral del que jura. Lo que pretende garantizar la verdad puede, en un corazón desordenado, reforzar el error.

Síntesis conceptual
ὅρκος [hórkos] es el límite sagrado de la palabra. Es donde la verdad se compromete con la acción, y donde el lenguaje se vuelve pacto. No solo “promesa”, sino palabra vinculante pronunciada bajo una autoridad superior, que compromete al hablante en verdad y responsabilidad.

Cuando la verdad habita plenamente en el corazón, el ὅρκος [hóskos] pierde su necesidad; cuando no, ni el juramento logra sostenerla.

10 veces:

(1) Mateo 5:33
Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus JURAMENTOS.
ὅρκους [hórkous], acus. pl.

(2) Mateo 14:7
por lo cual éste le prometió con JURAMENTO darle todo lo que pidiese.
ὅρκου [hórkou], gen. sing.

(3) Mateo 14:9
Entonces el rey se entristeció; pero a causa del JURAMENTO, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,
ὅρκους [hórkous], acus. pl.

(4) Mateo 26:72
Pero él negó otra vez con JURAMENTO: No conozco al hombre.
ὅρκου [hórkou], gen. sing.

(5) Marcos 6:26
Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del JURAMENTO, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla.
ὅρκους [hórkous], acus. pl.

(6) Lucas 1:73
Del JURAMENTO que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos había de conceder
ὅρκον [hórkon], acus. sing.

(7) Hechos 2:30
Pero siendo profeta, y sabiendo que CON JURAMENTO Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,
ὅρκῳ [hórkô], dat. sing.

(8) Hebreos 6:16
Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el JURAMENTO para confirmación.
ὅρκος [hórkos], nom. sing.

(9) Hebreos 6:17
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso JURAMENTO;
ὅρκῳ [hórkô], dat. sing.

(10) Santiago 5:12
Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro JURAMENTO; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
ὅρκον [hórkon], acus. sing.